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LA TRATA ATENTA CONTRA DERECHOS FUNDAMENTALES.

– LA TRATA ATENTA CONTRA DERECHOS FUNDAMENTALES.

CONSECUENCIAS DE LA TRATA DE MUJERES EN LA SALUD INTEGRAL.

Situación de las mujeres víctimas de trata.

Las mujeres víctimas de trata han sufrido de manera continua violencia física, psicológica, sexual y social, muchas veces extrema, por lo que su salud mental puede estar afectada. Han estado sometidas, controladas, amenazadas y forzadas a realizar actos que no desean. Las amenazas recibidas, no sólo van en contra de su integridad personal, sino que amenazan con dañar a sus hijas e hijos, progenitores, hermanos y/o hermanas en el país de origen. Esto genera un sentimiento de culpa y miedo intenso  por  la integridad de sus seres queridos. Las humillaciones a través de la violencia psicológica, física y sexual son usadas por las personas tratantes para colocarlas en una situación de sumisión y desvalimiento para la explotación; en ese proceso, la identidad, seguridad, integridad y autoestima de la MVT se ve profundamente dañada. La mujer ya no se reconoce, no sabe quién es, su identidad ha sido devastada.  

Vulneración derechos.

Las personas víctimas de trata sufren la vulneración de sus derechos humanos básicos, incluidos: 
  1. Derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad.
  2. Derecho a la dignidad de la persona.
  3. Prohibición de discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
  4. Derecho a no sufrir violencia de género.
  5. Derecho a la Integridad física.
  6. Derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental.
  7. Derecho a no ser sometido a torturas y/o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
  8. Derechos laborales (salario y remuneración, condiciones de trabajo justas, derecho al descanso).
  9. Derecho a un nivel de vida adecuado.
  10. Derecho a la seguridad social.

Impacto salud física, emocional y psicológica.

Las víctimas de trata sufren un impacto profundo que afecta todas sus dimensiones como persona, es decir; su cuerpo, psique, emociones, relaciones, sexualidad e identidad están dañados.
Más allá de las secuelas físicas, a nivel emocional y psicológico, muestran una serie de síntomas asociados a una experiencia traumática: pérdida de control sobre su vida, depresión, miedo intenso, confusión, impotencia e indefensión, culpa y vergüenza, desesperación, rabia frente al otro o frente a sí misma, híper-vigilancia. No logran pensar con claridad, sus procesos cognitivos están afectados: la atención, memoria y concentración están alterados. Cuando contactan de alguna manera con una situación que les evoca la experiencia de trata se produce una activación de la sintomatología asociada al miedo y ansiedad.  La disociación es un mecanismo de supervivencia que utilizan para anestesiar el sufrimiento de la violencia ejercida sobre ellas. Es bastante habitual que presenten síntomas disociativos de amnesia y despersonalización.   En general, presentan sintomatología psicosomática y pueden desarrollar trastornos de ansiedad como ataques de pánico, TEPT, agorafobia, fobia social, estrés agudo, ansiedad generalizada y TOC.
Al mismo tiempo, sin embargo, experimentan emociones positivas como esperanza, fe, gratitud, resiliencia y orgullo de poder salir adelante y recuperarse.

UNA GRAVE VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS.

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ENFOQUES, DERECHOS Y CLAVES DE LA INTERVENCIÓN.

Enfoque de Derechos Humanos y victimocéntrico.

La trata no sólo es un grave crimen de derecho internacional. Es ante todo una gravísima violación de derechos humanos. De hecho, las violaciones de los derechos humanos son, a la vez, causa y consecuencia de la trata de personas. Es por ello por lo que es necesario aplicar una perspectiva victimo céntrica (que sitúe a las víctimas en el centro del análisis y las actuaciones), y de derechos humanos (que coloque el ejercicio de los derechos en el centro de todas las medidas adoptadas para prevenir y poner fin a la trata). Desde un enfoque de derechos humanos y victimo céntrico una persona que ha sufrido la trata no sólo ha sido víctima del delito, sino que es titular de derechos y se le debe prestar asistencia y apoyo, con independencia de que denuncie o colabore, o no, con las autoridades en la persecución del delito. Igualmente, las medidas contra la trata de personas no deben afectar negativamente a los derechos humanos y la dignidad de las personas y, en particular, a los derechos de quienes han sido víctimas de la trata, personas migrantes, desplazadas internas, personas refugiadas y solicitantes de asilo.
Los Estados tienen deberes y responsabilidades frente a las víctimas de trata, que siempre deben ser reconocidas como titulares de derechos.
El derecho internacional de los derechos humanos exige a los Estados cumplir con su responsabilidad y sus obligaciones internacionales, dando primacía a los derechos humanos de las víctimas, aplicando un enfoque de género y actuando con la diligencia debida. Entre las obligaciones del Estado está la de prevenir el delito y, en caso de no lograrlo, los Estados deben tomar medidas para favorecer la recuperación integral (física, emocional, psicológica y social) de las personas víctimas de trata, mejorando su derecho a una protección adecuada y su acceso a una asistencia integral que incluya el acceso a la justicia y a la compensación efectiva y reparación, con el necesario enfoque y perspectiva de género. Así mismo, los Estados tienen la obligación de castigar a quien ha cometido el delito, para que sus actos no queden impunes y para garantizar la no repetición del delito.

Enfoque de género.

Aunque la trata afecta a personas de todos los continentes, orígenes y culturas, y por ello lo correcto es hablar de “trata de personas”, siempre es necesario aplicar una mirada interseccional y un enfoque de género que nos ayude a entender que la situación de una persona puede estar atravesada por distintos factores de desigualdad y discriminación que la pueden hacer más vulnerable a sufrir la trata. Los datos, tanto a nivel global como a nivel nacional, muestran que la trata afecta de forma desproporcionada a mujeres y niñas. Por ello, es importante recordar que la trata de personas no es neutral en cuanto al género.
La desigualdad y la violencia contra la mujer son causa y consecuencia de la trata. Por todo ello, además de ser un delito y una violación de los derechos humanos, la trata supone, también, una forma de violencia de género que requiere de una perspectiva de género, tanto para analizar el problema, como para proponer medidas de prevención, asistencia y protección a las víctimas.
Causas estructurales de la trata de mujeres:
1
MACHISMO Y CULTURA DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.
Aquellos valores, prácticas y relaciones desiguales de poder que legitiman y justifican el control y la violencia sobre la mujer, basándose en la supuesta superioridad de los varones.
2
FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA.
Las mujeres son en el mundo más vulnerables ante los procesos de empobrecimiento como consecuencia de los roles de género que le han sido asignados y de la diferente posición en la sociedad de varones y mujeres.
3
DESIGUALDAD EN EL ACCESO A EDUCACIÓN Y LA FORMACIÓN.
De niñas frente a niños.
4
DISCRIMINACIÓN.
En el acceso al mercado laboral que aboca a las mujeres a los trabajos menos cualificados, peor remunerados y más desprotegidos.
5
FALTA DE CO -RESPONSABILIDAD EN LOS CUIDADOS.
Las tareas domésticas y las responsabilidades familiares recaen principalmente sobre las mujeres suponiendo una sobrecarga y un freno para ellas.

Enfoque transcultural e interseccional.

El enfoque transcultural es indispensable cuando estamos interviniendo con mujeres de diferentes orígenes. Supone comprender que los procesos cognitivos, sociales, educativos, evolutivos están condicionados o influenciados por la cultura. Existen diferentes formas de expresar los problemas y conflictos, influenciadas por nuestras respectivas culturas. Ante ello, debemos mantener una actitud abierta y de aprendizaje, sabiendo que la cultura es dinámica y cambiante, para evitar actuar re-victimizando a las supervivientes. En este sentido, es necesario adoptar un enfoque interseccional, y entender que existen categorías de discriminación construidas a nivel social, cultural e histórico, de forma que las mujeres experimentan opresiones y privilegios dependiendo de su orientación sexual, clase, raza, religión, situación de migración, discapacidad, etc.

COMPROMETIDAS CON LAS VÍCTIMAS Y SUPERVIVIENTES.

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ROL DE LAS ENTIDADES ESPECIALIZADAS.

Entidades especializadas.

El Protocolo Marco de Protección de las Víctimas de Trata de Seres Humanos (2011) recoge la figura de las “entidades especializadas”, u organizaciones con experiencia acreditada. No existe un “registro” ni un título habilitante que reconozca esta figura, si bien el protocolo, sin definirlas, se refiere a aquellas entidades que colaboran con la Administración en la provisión de servicios de asistencia integrales. Uno de los papeles importantes de las entidades especializadas es la detección temprana de indicios de trata de seres humanos, así como la atención integral mediante la atención individualizada y adecuada para facilitar que cada persona pueda recuperarse y proyectar su futuro.

Fundación de solidaridad Amaranta (FSA).

FSA apoya procesos de incorporación social con enfoque de género y derechos humanos para mujeres y menores víctimas de violencias por razón de género, tales como la explotación sexual, la violencia en el ámbito de la pareja y/o la trata. FSA ofrece atención integral a mujeres y niñas víctimas de trata, independientemente de su identificación formal por las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y de su situación jurídica y/o administrativa.  El objetivo del apoyo que se ofrece es la recuperación física y psicológica, la inserción social y laboral de las mujeres atendidas y la restitución de sus derechos.  El equipo de profesionales que intervienen con víctimas y supervivientes de trata es interdisciplinar y especializado, capaz de abordar situaciones complejas que emergen a nivel cultural, legal, psicológico, etc.